La quinta versión del Simposio Permanente Educar para la Democracia, titulada “Elecciones 2025-2026 en Chile, Perú y Colombia: retos para fortalecer la democracia”, se instaló los días 20 y 21 de abril en la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá. El encuentro reúne a la Pontificia Universidad Católica del Perú y a la Pontificia Universidad Católica de Chile en un espacio de diálogo académico sobre los desafíos contemporáneos de la democracia en la región.
Durante la apertura, el rector de la Javeriana, Luis Fernando Múnera Congote, SJ, destacó la importancia de generar miradas comparadas en un contexto regional marcado por tensiones políticas: “las miradas comparadas y con un poco de distancia nos podían permitir abordar y discutir los temas con mayor tranquilidad”. Asimismo, subrayó que este simposio continúa una trayectoria de reflexión iniciada en ediciones anteriores sobre “reconciliación y memoria” y “ciudadanía y representación”.

Rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Fernando Múnera Congote SJ.
El rector enfatizó que los actuales procesos electorales en la región plantean preguntas de fondo sobre la democracia: “la democracia no es solamente una estructura política o una estructura electoral”, sino “un modo de vida en el que reconocemos, en medio de una enorme pluralidad, la igual dignidad de las personas”. En ese sentido, señaló que el reto principal es “construir sociedades democráticas y no únicamente sistemas políticos en los que haya elecciones”.
También advirtió sobre desafíos contemporáneos como la desinformación y la polarización: “la circulación de información y desinformación en entornos altamente interconectados plantea nuevos desafíos para que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas”. Frente a ello, afirmó que las universidades están llamadas a ser “espacios de encuentro entre diferentes” y a promover una discusión “serena y amable”.
Desde Perú, el rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Julio del Valle, resaltó el valor de la colaboración entre instituciones académicas en un contexto de incertidumbre: “en un momento donde hay muchas tensiones para desunir, nosotros estamos acá porque confiamos, en que la unión nos hace fuertes”. En su intervención, insistió en el papel formativo de la universidad más allá de lo profesional: “defender probablemente lo más valioso que tenemos, que es educar buenas personas, buenos ciudadanos y no solamente buenos profesionales”.
Por su parte, la prorrectora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Mariane Krause, señaló que “educar para la democracia no es nada fácil” y que este propósito exige reconocer la complejidad de los contextos actuales. Subrayó que la democracia “no se juega precisamente en el voto”, sino en “la dignidad equivalente de las personas”, lo que implica un compromiso institucional profundo.
Krause también planteó el desafío de coherencia interna en las universidades: “tenemos que, al interior de la universidad también, vivir aquello que queremos transmitir hacia el exterior”, en referencia a la formación de ciudadanos capaces de comprender y transformar las fallas democráticas.
Coloquio: educación, ciudadanía y desafíos democráticos
El coloquio de rectores, moderado por Sebastián Líppez de Castro, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Javeriana, abordó el papel de las universidades frente a los procesos electorales y las tensiones democráticas actuales. En este espacio, se enfatizó la necesidad de promover el diálogo plural, la escucha activa y la construcción de consensos.

Mariane Krause; Prorrectora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Julio del Valle Ballón; Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Sebastián Líppez de Castro; decano Facultad Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.
El rector del Valle advirtió sobre un contexto global marcado por el debilitamiento de la confianza: “vivimos tiempos de debilitamiento de la confianza ciudadana y una preocupante menor capacidad del Estado para responder a las demandas”. Frente a ello, afirmó que las universidades deben “respetar la expresión de la gente”, “no colaborar con campañas que buscan polarizar” y “privilegiar la escucha entre quienes piensan diferente”.
Asimismo, destacó que la universidad “no es un partido político”, sino “una instancia de conocimiento, de saber y de propuestas”, llamada a ofrecer “respuestas asertivas a los problemas” y a fomentar una “ciudadanía activa”.
Desde la experiencia chilena, Krause subrayó que las universidades cuentan con un capital de confianza social significativo: “las universidades, son las instituciones que todavía gozan de mayor credibilidad”, lo que implica “una gran responsabilidad” en la formación democrática. También alertó sobre el deterioro de la confianza interpersonal e institucional, señalando que este fenómeno “es una amenaza profunda a la democracia”.
En su intervención, vinculó estos procesos con la salud mental y el bienestar de los jóvenes: “parte de formar para la democracia implica formar ciudadanos integrables”, lo que requiere atender las condiciones emocionales y sociales de las comunidades educativas.
El coloquio también abordó los retos institucionales de las universidades, como la defensa de su autonomía, la necesidad de mantener la diversidad de voces y el fortalecimiento del trabajo en red. En este sentido, Krause destacó que “no basta con vivir la democracia en casa”, sino que las universidades deben incidir en el debate público y en las decisiones políticas.
Por su parte, del Valle enfatizó que la legitimidad de las universidades es un recurso clave: “aún nos escuchan”, pero advirtió que este reconocimiento también puede ser objeto de cuestionamiento en contextos polarizados. En consecuencia, llamó a fortalecer alianzas y a “no permitir la violencia en los campos universitarios”, promoviendo espacios de diálogo y consenso.
Conferencia inaugural: Laura Gamboa y la erosión democrática
La jornada inaugural concluyó con la conferencia de Laura Gamboa, profesora asistente de Democracia y Asuntos Globales en el Keough School of Global Affairs en la Universidad de Notre Dame (EEUU). Doctora en Ciencia Política de la Universidad de Notre Dame con maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin y pregrado en Historia de la Universidad Nacional de Colombia. Su libro “Resisting Backsliding: Opposition Strategies against the Erosion of Democracy” (CUP 2022) analiza las estrategias de la oposición contra ejecutivos con aspiraciones hegemónicas.

Conferencia inaugural a cargo de la profesora Laura Gamboa.
En su intervención, abordó los procesos de erosión democrática en América Latina. Señaló que, a diferencia de décadas anteriores, estos procesos “suceden de manera gradual” y permiten que las oposiciones cuenten con recursos institucionales para responder.
Gamboa explicó que su investigación se ha enfocado en entender “cómo se puede oponer uno a estos procesos de erosión democrática”, destacando que, a diferencia de décadas pasadas, “lo que tenemos en este momento son unos procesos de erosión democrática que suceden de manera gradual”.
En ese sentido, enfatizó que hoy las oposiciones cuentan con herramientas institucionales clave: “tienen acceso a curules en el Congreso, cortes más o menos independientes, organismos de control y capacidad de movilización social”. Estos recursos, según indicó, son “supremamente importantes para poder proteger la democracia”.
En su exposición, la profesora distinguió entre distintos tipos de estrategias, afirmando que “las estrategias institucionales con objetivos moderados son en general una apuesta mucho más segura para proteger la democracia”. Esto se debe a que “disminuyen los incentivos para reprimir” y “aumentan los costos para hacerlo”.
También advirtió sobre los riesgos de estrategias más confrontativas: “un mandatario amenazado va a tener más incentivos de reprimir”, y al mismo tiempo “va a ser menos costoso hacerlo porque es más fácil deslegitimar a la oposición”.
Gamboa subrayó que las protestas pueden desempeñar un papel importante, siempre que se mantengan dentro de ciertos límites: “las protestas no violentas pueden ser supremamente útiles”, pero “si terminan siendo violentas pueden ser muy peligrosas”.
Finalmente, planteó que la elección de estrategias por parte de la oposición no es aleatoria, sino que responde a factores como “la institucionalización del sistema de partidos, la composición de la oposición y la fortaleza de la sociedad civil”.
Mesa 1: “Contexto electoral, sistema político, reglas formales e informales”
La primera mesa del simposio “Educar para la Democracia”, realizado en su quinta versión en la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá), reunió a investigadores de la PUCP, la PUC Chile y la universidad anfitriona para analizar comparativamente los sistemas políticos de la región, con énfasis en Perú, Chile y Colombia.
El debate giró en torno a la fragmentación política, las transformaciones institucionales recientes y el debilitamiento de los mecanismos tradicionales de representación.

Mesa 1: “Contexto electoral, sistema político, reglas formales e informales”.
Intervención de David Altman (PUC Chile)
El politólogo de la PUC Chile, David Altman, analizó la trayectoria reciente de la política chilena tras el estallido social de 2019. Señaló que “Chile quedó inundado y atrapado por un montón de sensaciones de miedo, de bronca, de inestabilidad”, lo que llevó al sistema “casi al punto de quiebre”.
Sostuvo que el gobierno de Gabriel Boric “cometió un gravísimo error” al interpretar su mandato como una transformación estructural del sistema, recordando que fue electo “con votos prestados del centro”. En su análisis, el proceso constituyente expresó un quiebre en las coordenadas tradicionales de la política chilena, sintetizado en el lema “no son 30 pesos, son 30 años”.
Altman concluyó que el clivaje histórico chileno ha perdido capacidad estructurante: “el clivaje autoritario persiste como identidad simbólica, pero ya no ordena las coaliciones electorales como antes”.
Intervención de Eduardo Dargent (PUCP)
El politólogo de la PUCP, Eduardo Dargent, centró su intervención en el caso peruano, destacando el impacto de la fragmentación política en la imposibilidad de consolidar mayorías electorales estables.
Señaló que en distintas elecciones recientes se ha impedido un “voto aluvional” que concentre el poder en un solo actor. Recordó que en 2006 Ollanta Humala alcanzó cerca del 30%, mientras que en 2016 Keiko Fujimori obtuvo 39,86%, en un escenario marcado por la salida de competidores regionales. Sin embargo, enfatizó que estos liderazgos han llegado al poder con menor capacidad de control político de la que sugerían sus votaciones iniciales.
En la coyuntura más reciente, explicó que la división del electorado alcanzó su máxima expresión, con Keiko Fujimori alrededor del 17%, Verónika Mendoza en 12% y Rafael López Aliaga cerca del 11,9%, lo que evidencia una dispersión extrema del voto.
Dargent advirtió que esta fragmentación se traduce en un Congreso donde la dispersión electoral genera “ganancias sin mayoría clara”, en un contexto institucional marcado por el aumento del poder legislativo y el debilitamiento de los controles horizontales.
Subrayó además cambios estructurales en el sistema político peruano: el fortalecimiento del Congreso, la creciente influencia de economías ilegales en la política y la dificultad para sostener gabinetes con perfiles técnicos sólidos. En sus palabras, se trata de un escenario de “debilitamiento lento” del Estado, donde las capacidades institucionales se erosionan progresivamente.
Finalmente, señaló que el sistema actual favorece a grupos de interés, actores informales y redes políticas fragmentadas, más que a la representación ciudadana, y advirtió que las salidas institucionales recientes no necesariamente conducen a escenarios de mayor estabilidad.
Intervención de Andrés Dávila (Pontificia Universidad Javeriana)
El profesor Andrés Dávila presentó el análisis del caso colombiano a partir del concepto de “maratón electoral”, entendido como un proceso prolongado de competencia política que no se concentra únicamente en el momento de la elección presidencial.
Dávila señaló inicialmente algunas características estructurales del sistema político colombiano: la coexistencia de orden y violencia, la fuerte dimensión regional del país, la estabilidad institucional relativa, el predominio histórico de un sistema de centro-derecha, y la ausencia de polarización en sentido estricto, aunque sí de fragmentación.
En relación con la dinámica electoral, afirmó que el país se encuentra en un escenario altamente incierto: “cuando me preguntan quién va a ganar, solo puedo decir no sé, no tengo ni idea”.
Explicó que la competencia electoral se define cada vez más cerca de la fecha de votación, con cambios significativos en los apoyos de los candidatos. En sus palabras: “el cambio en mayo es muy fuerte”, lo que dificulta cualquier predicción temprana.
Uno de los elementos centrales de su exposición fue la discusión sobre la calidad de la información electoral. Señaló que la restricción a la publicación de encuestas ha generado una reducción significativa en el acceso público a información: “mientras hace cuatro años se habían realizado 20 encuestas, ahora solo se han publicado 8”.
En su análisis del gobierno actual, indicó que la llegada del Pacto Histórico representó una ruptura en la forma tradicional de gobernar, así como en la manera de hacer oposición. Sobre la evaluación del gobierno, sostuvo que existe una lectura polarizada entre sectores políticos y mediáticos.
Dávila también presentó indicadores económicos para mostrar la complejidad del contexto: inflación con tendencia a la baja, pero aún elevada, caída de la pobreza monetaria y un tipo de cambio relativamente estable. Estos elementos, señaló, permiten lecturas divergentes sobre la situación económica.
En cuanto al sistema político, destacó la fragmentación partidista y la ausencia de mayorías claras. En su formulación, “ningún partido será dominante”, lo que obliga a coaliciones y acuerdos inestables.
Finalmente, planteó un conjunto de hipótesis sobre el proceso electoral, entre ellas la alta competitividad, la incertidumbre sobre los finalistas, la probabilidad de segunda vuelta y la continuidad de un escenario de fragmentación política. En sus palabras, el sistema colombiano se mantiene en una dinámica donde “la incertidumbre es estructural”.
El Simposio Permanente Educar para la Democracia continúa así consolidándose como un espacio de articulación académica regional, en el que las universidades participantes buscan analizar de manera conjunta los desafíos que enfrentan sus democracias y aportar, desde la educación y la investigación, a su fortalecimiento.